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domingo, 18 de junio de 2017

Rv: Un Sacerdote en Tierra Santa

Para la próxima! Imperdible! 


El dom., jun. 18, 2017 a 6:26, Un Sacerdote en Tierra Santa
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Un Sacerdote en Tierra Santa

Un Sacerdote en Tierra Santa


Una noche en el Sepulcro

Posted: 17 Jun 2017 11:00 PM PDT

Imagen relacionadaQuedan pocas fechas para la Semana Santa y los cristianos de Jerusalén, y del resto del mundo, están de enhorabuena. El sepulcro en el que Cristo fue enterrado hace 2000 años luce, por fin, un aspecto renovado. El andamiaje que sostenía el edículo, desde el terremoto de 1927, ha desaparecido y el rosado y beige originales de las paredes, ennegrecidos durante décadas por las velas de los peregrinos, lucen como el primer día. 

Católicos, ortodoxos y armenios se han puesto de acuerdo, por una vez, para devolver la dignidad que merece el lugar más importante del cristianismo. Una colaboración atípica que deja atrás peleas bochornosas como la de 2008, protagonizada por armenios y greco-ortodoxos durante una procesión, o la curiosa escalera de madera, que descansa desde el siglo XIX en el alféizar de una ventana sin que pueda ser movida hasta que todas las confesiones se pongan de acuerdo. 

Si hay un lugar para los cristianos único en el mundo, ese es el Santo Sepulcro. Un imán para peregrinos de los lugares más remotos y un caramelo por el que se han peleado casi todos los pueblos de la tierra. Se podría decir, por tanto, que Tierra Santa es especial, que Jerusalén lo es más, si cabe, pero que el lugar en el que Cristo resucitó no tiene comparación. En el año 2015, tuve la suerte de pasar, junto a un puñado de peregrinos, una noche encerrado en la Iglesia de la Resurrección. Esta fue mi experiencia: 

Son las siete y veinte de la tarde en Jerusalén. El sol ha caído cuando un muecín llama a la oración. Un grupo de chicas españolas corre por las callejuelas del barrio cristiano, mientras los tenderos recogen sus bártulos. Apenas restan diez minutos para que la familia musulmana encargada desde hace siglos de echar el cierre a la Iglesia del Santo Sepulcro haga lo propio un día más. Saltando de escalón en escalón, las jóvenes se impacientan por llegar a tiempo a la basílica. El grupo espera pasar la noche en el lugar más sagrado del cristianismo y vivir de cerca la espiritualidad que este irradia.

En la explanada que hay frente al templo, un puñado de peregrinos se prepara para contemplar la ceremonia de clausura. En el interior, los representantes de las distintas confesiones encargadas de la basílica esperan a que el reloj marque las siete y media. Seis de las jóvenes llegan a tiempo y consiguen entrar. Sin embargo, el grupo no está completo. Tres integrantes se han retrasado lo suficiente como para quedarse fuera. El musulmán se dispone a iniciar la peculiar liturgia cuando un ortodoxo despistado grita para que no cierren todavía. A un lado, en la calle, la Policía israelí acompaña los flashes de los curiosos allí congregados. Al otro, un grupo reducido de peregrinos espera junto a una miscelánea de monjes, sacerdotes y seminaristas ataviados con vestimentas de lo más variopintas.

El carcelero musulmán se sube a una escalera de madera y echa el cerrojo. De allí nadie podrá salir, ni entrar, hasta que sean las cuatro y media de la mañana del día siguiente. Da la vuelta a la llave e introduce por una pequeña ventana que se abre en la puerta principal la escalera en la que estaba subido. En el interior, un franciscano recoge el testigo y la coloca a modo de tranca. El templo queda clausurado. Armenios y ortodoxos vuelven a sus espacios reservados dentro de la basílica. El representante católico, un fraile franciscano, se acerca a los peregrinos y les comenta las estrictas normas que deben seguir. Las jóvenes levantan su "campamento", de bolsas con bocatas y termos de café, en unos bancos apilados junto a la capilla de la Custodia.

Han pasado veinte minutos desde el cierre del templo y, por sorpresa, aparece el musulmán que poco antes había protagonizado la ceremonia de clausura. Pregunta por el encargado franciscano, pero nadie sabe dónde está. Un minuto después, un armenio de barba blanca y sotana negra trae consigo a las tres jóvenes que no habían conseguido entrar. Están emocionadas y comentan al resto la aventura que han vivido para llegar hasta allí, atravesando pasillos secretos y escaleras de emergencia. Por fin, el grupo vuelve a estar completo. Ha transcurrido una hora y el hambre empieza a hacerse notar. Una peregrina saca un bocadillo y el resto sigue su ejemplo. Comen sentadas sobre un escalón, con el debido respeto al lugar en el que se encuentran. Una mujer alemana reparte café. En esta improvisada cena, a escasos metros del Santo Sepulcro, los peregrinos se sumergen en profundas conversaciones sobre la vida de Jesús.

Cuando termina el refrigerio, el grupo se dispersa por las diferentes estancias de la basílica. Algunos aprovechan para rezar sobre la losa en la que fue depositado el cuerpo de Cristo, y otros suben al Calvario para rememorar La Pasión del Señor. A las once menos cinco, una procesión de monjes ortodoxos, armados con incensarios de todos los tamaños, recorre el templo de arriba a abajo. Los peregrinos se tienen que ir cambiando de sitio, si no quieren ser arrollados por la fuerza de unos barbudos que no están dispuestos a que nadie estropee un ritual con demasiados siglos de historia. De la capilla de los franciscanos sale un fraile y deja las puertas abiertas para que el oriental inciense el pilar de La Flagelación que custodian los católicos. Al salir de la capilla, el monje balancea el artilugio ante el franciscano en señal de respeto.

Son las once en punto de la noche y el edículo queda cerrado hasta el día siguiente. Frente al lugar exacto de la tumba de Cristo, los ortodoxos inician una liturgia en la que cantan monodias un tanto repetitivas. A partir de ese momento, queda prohibido cruzar por delante bajo pena de llevarse el grito de un monje con coleta. Al mismo tiempo, en la parte alta del templo, en un lugar al que no tiene acceso el visitante, otro grupo de monjes arranca una ceremonia en la que entonan cánticos durante cerca de dos horas. Para que todo se complique un poco más, en la capilla de los franciscanos, los católicos inician, con las puertas abiertas, el rezo de vísperas. Se produce, entonces, un duelo sagrado de melodías orientales y latinas que transportan al espectador a un increíble espectáculo de belleza.

A la una de la mañana, en la capilla del Calvario, un monje ortodoxo da matillazos a una madera que hace las veces de despertador. Tres de las peregrinas se encuentran en la capilla de la Invención de la Cruz, el punto más profundo de la basílica y donde según la tradición se descubrió la cruz de Cristo. Una de las jóvenes inicia en voz alta la lectura de La Pasión. Cada versículo retumba en las paredes con una solemnidad verdaderamente conmovedora. A esa hora, el Calvario está tranquilo. Una joven genuflexa medita con el crepitar de las velas como banda sonora. Bajo el monte en el que se crucificó a Jesús, un muro acristalado muestra cómo se rasgó la tierra después de su muerte. La roca, que todavía hoy sorprende a los científicos, tiene una línea de rotura que va de arriba abajo, algo que descartaría un origen sísmico.

La noche avanza lentamente, ya solo queda una hora para que las puertas de la basílica se vuelvan a abrir. El sueño hace mella en los peregrinos y algunos aprovechan para echar una cabezada sobre unos bancos. A las cuatro de la mañana, los armenios toman el control del Santo Sepulcro e inician sus rezos. Uno de ellos, que resulta ser el que consiguió que las chicas pudieran acceder al templo, invita al grupo de católicos a participar de su liturgia. Los cánticos, que derrochan una energía sorprendente para la hora que es, se intercalan con rezos ininteligibles. Las agujas del reloj marcan las cuatro y media de la mañana. El templo vuelve a abrir sus puertas y los peregrinos se despiden. Están cansados, pero contentos de haber tenido la suerte de pasar la noche en el mismo lugar en el que Cristo murió y resucitó.

Juan Cadarso
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lunes, 8 de mayo de 2017

Fw: Salvemos la Betania amada por Jesús


Para conocimiento. 


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From: ATS pro Terra Sancta <newsletter@atsproterrasancta.org>
To: "santiagoalfredodelascarreras@yahoo.com" <santiagoalfredodelascarreras@yahoo.com>
Sent: Saturday, May 6, 2017, 7:11:51 AM GMT-3
Subject: Salvemos la Betania amada por Jesús

 
 

 

ATS pro Terra Sancta

 

Allí donde Jesús resucitó a Lázaro solo hay ruinas.

 

 
Salvemos la Betania amada por Jesús
 

 

Ayúdanos a devolver
el antiguo esplendor
a la Betania amada por Jesús

 

Betania es el Lugar Santo adonde Jesús se dirigía para reunirse con sus amigos más queridos, y donde tuvo lugar el milagro de la resurrección de Lázaro. Hoy, la empobrecida aldea a pocos pasos del Monte de los Olivos, durante siglos meta incesante de peregrinaciones, se encuentra en ruinas y abandonada.

 

BETANIA NECESITA TU AYUDA PARA SER RESTITUIDA A LOS CRISTIANOS DE TODO EL MUNDO.

 

Salvemos la Betania amada por Jesús

Ayúdanos
a realizar los paneles y los recorridos para la visita del Lugar Santo

 

Salvemos la Betania amada por Jesús

Ayúdanos
a realizar las excavaciones y mantener en orden el sitio arqueológico

 

Salvemos la Betania amada por Jesús

Ayúdanos
a recuperar los restos de la Betania amada por Jesús

 

 
 

 

 

SALVA A BETANIA DE LAS RUINAS
DONACIONES

 

 

 

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lunes, 17 de abril de 2017

Fw: «Si creemos reamente en la Resurrección, las situaciones de dolor y muerte se transformarán en un camino de vida»

Lindos relatos!  


----- Forwarded Message -----
From: Fundación Tierra Santa <info@fundaciontierrasanta.es>
To: "santiagoalfredodelascarreras@yahoo.com" <santiagoalfredodelascarreras@yahoo.com>
Sent: Monday, April 17, 2017, 12:31:41 PM GMT-3
Subject: «Si creemos reamente en la Resurrección, las situaciones de dolor y muerte se transformarán en un camino de vida»

«Si creemos reamente en la Resurrección, las situaciones de dolor y muerte se transformarán en un camino de vida»
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17 de abril de 2017

«Si creemos reamente en la Resurrección, las situaciones de dolor y muerte se transformarán en un camino de vida»

La impresionante Vigilia Pascual junto al Edículo: «No soy digna de celebrarla aquí», se emocionaba una peregrina

Via Crucis: «En otros lugares celebran el tiempo, el Viernes Santo; aquí celebramos también el espacio»

En Jerusalén, recordando la misión sacerdotal: «Hemos nacido en el Cenáculo, se nos ha confiado la Eucaristía»

De Getsemaní a la columna de la flagelación, de la iglesia de la Agonía a la capilla de la Aparición

La unción de las manos con óleo perfumado, un rito para la «nueva» peregrinación a Betania

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viernes, 17 de marzo de 2017

Re: Foto Casa Nova.

Mama eligió esta foto entre las 600!  Tiene en el mismo lugar una parecida,hace 35 años quizá. 


On Wednesday, March 15, 2017 6:09 PM, Juan Bautista de las Carreras <juanbautistadelascarreras@gmail.com> wrote:




domingo, 12 de marzo de 2017

La música en el Subaru.

Creo que con el aporte de P y M, el viaje lo pudimos organizar bastante bien. No improvisamos, pero tampoco nos atamos a un esquema rígido. Teníamos variantes, planes alternativos. Con un poco de tiempo, hay mucha información disponible en la red que te permite armar un buen itinerario.

Un detalle que se me escapo es la música en el auto. La radio es la primera opción, pero el hebreo y el arabe resultan incomprensibles para un neófito. Aún así se escucho música que sonaba bien.

Bauti aportó un par de soundtracks (¿se escribirá así?) del Señor de los anillos, 4 o 5 megaexitos internacionales (fue a lo seguro) y especialmente la versión completa de la Pasión según san Juan que un par de veces escuchamos en Madariaga.

JB la conoce de memoria y me hizo escuchar y entender la letra, que en el contexto de Tierra Santa, fue todo un hallazgo. Nos gusto y lo queríamos compartir!

Y también, we enjoy música sacra en latín.

Iglesia de las bienaventuranzas.

Panorámica desde el monte del precipicio. Lucas 4. 29.

Rato de meditación en la gruta del Prendimiento. Donde Judas Iscariote entrega al Señor.

La bandera Franciscana en la Iglesia de la Visitación !

Basilica de la Transfiguración en el Monte Tabor, Galilea.

Esta es mi segunda foto del concurso, hoy se lee el evangelio que sucede aquí. Notable encuadre logrado por el profesional y mejor manejo de la luz, que realza la fachada de un modo inusual.

Fuimos dos veces, en la segunda, por propuesta de JB, nos quedamos a dormir, con dinner en tres pasos. Lugar de retiros espirituales para los locales.

Basílica de la Natividad. Aquí nació.

Huelgan las palabras.

Segunda foto fuera de concurso.

No podía faltar. Un mosaico clásico de artista anónimo en la Iglesia de multiplicación de los panes, Tabgha, region de Galilea. Mt 14:13-21.

Tres fotos para compartir por fuera de las dos del concurso

Esta foto nos remite a una linda noche en el convento del Verbo Divino en Seforis, donde vivieron Joaquín y Ana, padres de nuestra Señora. Interesantísima charla con los monjes. Gran aporte de JB por el contacto. Notti magiche.

La Sala del CENACULO. Concurso: Elección de la mejor foto.

En el avión de Alitalia rumbo a Amsterdan, última escala de regreso a Biei, le propuse a Juan B. elegir una, a lo sumo dos, fotos de las más de 300 que tomó cada uno. Algo que nos identifique o sea representativo de los momentos vividos.

En las bases del concurse se estableció que las elegidas podrían ser (i) por la calidad de la foto en si con independencia del objeto retratado (ahí Juan pierde por escándalo ante mi exquisita sensibilidad de fotógrafo), o (ii) por el lugar específico aunque la foto haya salido movida o borroneada. Por razones obvias, excluimos a la basílica de la Resurrección.

Si bien toda elección es arbitraria, subjetiva o caprichosa, en el afán de participar, elijo esta del Cenáculo, ubicado fuera de la muralla cercana a la basílica de la Dormicion, lugar de la Última Cena. Allí se puede observar a Juan B.sentado leyendo Huellas de nuestra Fe (gran libro, nuestro tercer compañero). Me gusta además por la epopeya de saber que los apóstoles se reunían allí luego de la muerte de Jesus, a imaginar la evangelización de los pueblos. Nosotros somos consecuencia de aquellos hombres y ojalá pudiéramos imitarlos en una trillonesima parte. También aquí se instituyó la Eucaristía. Y Tomas creyó al colocar su dedo.

Está tomada desde la escalera que lleva a la sala de Pentecostés, que se abre poquísimas veces al año.

Llego a ser una sinagoga y en otra época una mezquita, pero por la perseverancia de los padres misioneros Franciscanos, custodios por bula papal de Tierra Santa, se la recupero y luego restauró. Salvo excepciones (por ejemplo, el santo Padre) no es posible oficiar Misa ya que desde la guerra del 67 lo manejan los israelíes, a pesar de la propiedad franciscana, debido a que el cenotafio del rey David se encuentra en la planta baja. Los grupos ultras parecen que se oponen. En el convento franciscano cercano hay una iglesia llamada del Cenáculo que cubre ese déficit.

Tiene aproximadamente una superficie de 15 por 10 metros. Estuvimos largo tiempo en silencio sin "sufrir" el desembarco de ningún grupo de fieles o turistas, nuestra experiencia allí fue positiva.

Estas son las razones de esta elección.

Participo con otra, que va aparte.

Posdata

A modo de miscelánea.

Ayer íbamos a pasar por Abu Gosh, Tierra Palestina donde ocurrió el episodio de Emaus, pero al no haber un dato concreto preciso más cansancio mental, desistimos. El combo incluía foto en Saxum, una iniciativa del Opus Dei.

Ya comenté que Juan B. resultó un extraordinario compañero de viaje. Se dieron las cosas así o Dios lo quiso de esta manera, que peregrinemos juntos. Pero el jueves 9 pasado cuando comenzó a escuchar por primera vez los chalchaleros, creo que se le pianto una lagrimita. Se durmió una corta siestita, ahí me imaginé que comenzaba su retorno a Buenos Aires. ¡Al menos hubiera entonado el tango Mi Buenos Aires Querido! Es normal que haya pasado. El via Crucis del viernes con los padres Franciscanos y En Kerem del sábado nos volvieron a la intensidad habitual.

Hay guerra y tensión, se palpa, los soldados están armados como para hacer volar todo Medio Oriente, pero la seguridad para el peatón, el hombre de pie, al turista, es muy pero muy buena. No hay choreos, arrebatos, asaltos a mano armada, hurtos, apretadas. Es curioso, pero en todo el territorio -sea judio o palestino- te sentís superseguro. Caminamos por lugares conocidos y otros no tanto con las tablets en mano como si fuera Argentina de los años 60. Cambias billetes a la vista de todos sabiendo que nadie te marca para desvalijarte en una cortada. Punto crucial a favor de Tierra Santa.

Poco para decir de la comida. Solo consumimos para sobrevivir. Normal. Se respetaron y aún ampliaron los ayunos. El turismo gastronómico no es lo mío.

El Cenáculo fue también un momento importante, ubicado en el Monte sion, cerca de la basílica de la dormicion de la virgen y san Pedro gallicantu (cantó tres veces el gallo). Allí, en el cenaculo, nació la iglesia. Nos quedamos un buen rato. Abajo del cenáculo los judios tienen el cenotafio del rey David. Se esmeraron en una larga explicación en búsqueda de una ofrenda que no consiguieron.

Hay mucho más.

Ciudad cosmopolita.

Dicen los locales que Tel Aviv es la única ciudad que fundaron en el siglo XX, los inmigrantes europeos que se veían venir las guerras mundiales, las persecuciones y despojos. El sionismo ayudo, se banca, cuenta con Torres como si fuera USA y en pocos años llega el subterráneo. El paseo marítimo, la costanera, es el gran atractivo.

Fue notable ver las diferencias entre esta Israel y la Tierra Santa que visitamos. En Jerusalén, en la cuidad vieja, donde empezó todo, en sus callejuelas e historia varias veces milenaria, había 4000 religiosos de diferentes credos por metro cuadrado, en un ambiente como de película de época, cada rito o comunidad religioso de cualquier signo con sus atuendos que los caracterizan. Los griegos marchan en el tope, con sus largos trajes negros y sus crecidas barbas. Los ultraortodoxos judios, ni hablar.

La cuestión es que en Tel Aviv dejamos a los Cananeas, a los bizantinos, a los cruzados, a los padres Franciscanos, a Saladini, a luz califas, etc y entramos a la modernidad. Es curioso el contraste, nos costó habituarnos a ver un piercing en el ombligo, gente en bermudas paseando un perro (Gerusalemme es de gatos), ciclistas despreocupados, bares con música yanquee, surfers, parejitas en murmullo, etc. como que volvimos al presente.

Ahora en tránsito en Roma, dentro de un rato Amsterdam y mañana 07:00 Ezeiza, Baradel, el Indio Solari, la marcha peronista y nuestra querida Argentina.

Cae la noche, se termina el viaje.

Terminamos la peregrinación, por donde empezamos aquel domingo 26 de febrero, en la iglesia de San Pedro en Jaffa, hoy convertido en un barrio más de Tel Aviv, misa en castellano a las 18:30, de noche. Fuimos un rato antes al Vía Crucis, un cierre perfecto. Además, con el evangelio de la Transfiguración, en el Monte Tabor (los evangelistas no lo nombran, pero no hay duda en los especialistas que se trata del Tabor). Una vibrante homilia de Padre franciscano, invitando a creer como Abraham, a escuchar como en el Tabor y a hacer lo que se pisa Com en la boda de Cana!

Feliz domingo, mañana trabajamos y mi compañero comienzas sus clases en la facultad de derecho en Figueroa Alcorta!

Media tarde en Tel Aviv, Israel. Todo concluye al fin.

¡Nos gustan las peregrinaciones! Visitar los lugares santos! Allí donde sucedieron las cosas. Las agencias lo llaman con un nombre horrible: Turismo religioso.

Los primeros cristianos ya peregrinaban. Y así hasta el siglo XXI. ¡Volveremos al camino de Santiago! Esta peregrinación con Juan B fue -no exagero- extraordinaria y queda atesorada como uno de los grandes viajes. Com dice el salmo, que alegría cuando me dijeron, vamos a la casa del señor . . .

Hic precursor domini natos est.

Santuario de San Juan Bautista en En Kerem.